Celular viejo: cómo reutilizarlo o llevarlo a reciclaje electrónico
Ese teléfono que quedó olvidado en un cajón todavía contiene datos personales y componentes que requieren manejo distinto al de la basura doméstica. Antes de decidir qué hacer con él, conviene separar dos tareas: proteger la información y elegir una ruta responsable para el aparato.
Si el celular aún funciona, revisa si puede servir como equipo de respaldo, reproductor sin conexión, cámara doméstica o dispositivo para emergencias, siempre que la batería esté en buen estado. Otra opción es transferirlo a una persona conocida o a un programa formal de reúso, si las condiciones del equipo lo permiten.
Antes de regalarlo o entregarlo, haz una copia de seguridad, retira la tarjeta SIM y cualquier memoria extraíble, cierra sesiones y restablece el teléfono a valores de fábrica. Quita el dispositivo de las cuentas que lo vinculan y verifica que el borrado haya terminado; los menús cambian según marca y sistema operativo.
Si está roto, se calienta, tiene la batería inflada o no enciende, no lo abras ni lo perfores. Consulta al fabricante o a un centro autorizado para instrucciones de manejo. Las baterías requieren cuidado especial y no deben mezclarse sin más con los residuos ordinarios.
La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México opera el Reciclatrón para el manejo, separación y reciclaje de residuos eléctricos y electrónicos. Su ficha enumera teléfonos y otros aparatos entre los equipos que reciben, y aclara que existen categorías que no acepta, como equipos desarmados, rotos o contaminados.
La jornada se parece a un punto de transferencia, no a un basurero sin clasificación: hay un proceso para acopiar, transportar y gestionar los materiales. La página de SEDEMA indica que no es necesario separar por categoría, pero recomienda colocar piezas pequeñas o sueltas en recipientes resistentes; confirma siempre el calendario y la sede vigentes.
No dejes cargadores, pilas o teléfonos en la banqueta ni en un contenedor que no identifique cómo se gestionan. Que un objeto tenga un símbolo de reciclaje no significa que cualquier centro local lo reciba, por lo que revisar la lista de aceptación ahorra un viaje y evita un manejo incorrecto.
Al comprar otro dispositivo, conservarlo por más tiempo, reparar una pieza cuando resulte razonable y entregar el anterior en un canal formal son decisiones que reducen la acumulación de aparatos en casa. No existe una sola ruta válida: depende del estado del equipo y de lo que admita cada programa.
Antes de soltarlo, haz dos comprobaciones: que tus cuentas ya no estén conectadas y que el destino sí acepte ese modelo y condición. Así el celular deja de ser un riesgo olvidado y puede entrar a una ruta de reúso o reciclaje controlada.



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