lunes 21 de septiembre de 2026 El país entero, todos los días ƒ 𝕏

Noticias de México

Información nacional · Estados · CDMX · Legislativo

Directora General · Angélica Beltrán
Última hora
Portada

Viajar más seguido podría hacerte más feliz: un estudio explica por qué hasta las escapadas cortas cuentan

Redacción Noticias de México · 21 de septiembre de 2026

No hace falta esperar a las vacaciones de verano ni ahorrar durante meses para hacer un viaje largo. Una escapada corta y frecuente también podría contribuir al bienestar, de acuerdo con una investigación de la Universidad de Sunshine Coast (UniSC), en Australia.

El estudio, publicado en el Journal of Travel Research, analizó la relación entre la frecuencia de los viajes de ocio y distintos indicadores de bienestar. Los investigadores encontraron que quienes viajan con mayor frecuencia tienden a presentar mayor satisfacción con la vida y una mayor capacidad para afrontar las dificultades, y que estos efectos pueden mantenerse después de regresar a casa.

La investigación fue encabezada por el profesor asociado Rory Mulcahy y utilizó información de más de 1,200 turistas australianos, evaluados en tres momentos entre 2020 y 2023. El periodo resulta relevante porque incluyó los años de la pandemia de COVID-19 y la etapa posterior, cuando las restricciones a los desplazamientos fueron levantándose y aumentó el interés por volver a viajar.

¿Por qué viajar puede beneficiar al bienestar?

Para explicar los resultados, los investigadores recurrieron a la llamada teoría de ampliar y construir (broaden-and-build theory), un modelo de la psicología positiva que plantea que las emociones positivas pueden ampliar temporalmente la manera en que una persona piensa y actúa y, con el tiempo, contribuir a desarrollar recursos personales más duraderos.

En el contexto de los viajes, las experiencias nuevas pueden generar emociones positivas al permitir que las personas conozcan otros lugares, interactúen con diferentes culturas, realicen actividades distintas a las de su rutina y se alejen temporalmente de las obligaciones cotidianas.

De acuerdo con el equipo de Mulcahy, esas experiencias pueden favorecer recursos psicológicos que ayudan a enfrentar posteriormente situaciones difíciles.

La idea central, por tanto, no es simplemente que “viajar hace feliz”, sino que determinadas experiencias asociadas con el ocio pueden generar emociones positivas que, en algunas personas, contribuyen a desarrollar recursos para afrontar el estrés y mejorar su percepción de la propia vida.

Las personas más vulnerables podrían obtener mayores beneficios

Uno de los resultados más destacados del estudio fue que el efecto no fue igual entre todos los participantes.

Los investigadores encontraron mayores beneficios entre las personas que se percibían como más vulnerables o que contaban con menos recursos para afrontar las dificultades. Según Mulcahy, este grupo podría aprovechar las experiencias positivas del viaje para enfrentar mejor los problemas y desarrollar resiliencia.

En cambio, quienes ya tenían niveles moderados o elevados de habilidades de afrontamiento, o presentaban menores niveles de vulnerabilidad, mostraron cambios menos pronunciados.

Esto sugiere que el impacto de viajar sobre el bienestar depende también de las características y circunstancias previas de cada persona. Un mismo viaje no necesariamente produce el mismo efecto psicológico en todos.

La observación es importante porque evita interpretar los resultados como una fórmula universal: viajar puede formar parte de una experiencia positiva, pero sus posibles beneficios dependen del contexto, las condiciones personales y las características de la experiencia.

No hace falta viajar lejos para obtener una experiencia positiva

Otro aspecto relevante de la investigación es que sus resultados apuntan a que los viajes cortos y frecuentes también pueden tener valor.

Una escapada de fin de semana, una visita a un destino cercano o unos días fuera de la rutina pueden proporcionar oportunidades para realizar actividades nuevas y experimentar emociones positivas sin necesidad de organizar unas vacaciones prolongadas.

Esto puede ser especialmente relevante para quienes tienen restricciones de tiempo o presupuesto. La investigación no plantea que los viajes deban ser lujosos o internacionales para relacionarse con una mejora del bienestar.

A partir de estos resultados, los investigadores plantean que la industria turística podría desarrollar experiencias más accesibles para personas que tienen poca experiencia viajando o que pueden sentirse vulnerables ante determinados aspectos de un viaje.

Entre las posibilidades mencionadas están los recorridos guiados, traslados entre aeropuertos y hoteles y actividades al aire libre adaptadas para principiantes, como senderismo, kayak o escalada en niveles iniciales.

Viajar no sustituye una atención de salud mental

Aunque el estudio encontró una relación entre la frecuencia de los viajes de ocio y determinados indicadores de bienestar, sus resultados deben interpretarse con cautela.

La investigación no demuestra que viajar por sí mismo sea un tratamiento para el estrés, la ansiedad u otros problemas de salud mental. Tampoco significa que una persona necesite viajar para mejorar su bienestar.

Los investigadores señalan además una limitación importante: los participantes fueron turistas australianos y el periodo estudiado estuvo marcado por las circunstancias particulares de la pandemia de COVID-19, las restricciones de movilidad y la posterior recuperación de los viajes.

Por ello, los resultados necesitan ser replicados en otros países y contextos culturales antes de determinar hasta qué punto pueden generalizarse.

También quedan preguntas abiertas. Por ejemplo, todavía es necesario estudiar con mayor detalle si los efectos varían dependiendo de la duración del viaje, el propósito de la visita o el tipo de actividad realizada. No necesariamente produce la misma experiencia visitar a familiares, descansar en la playa, hacer turismo cultural o practicar una actividad de aventura.

Una escapada puede romper la rutina y generar nuevas experiencias

Los resultados ofrecen una explicación posible para una sensación que muchas personas experimentan después de salir unos días de su entorno habitual: cambiar temporalmente de escenario puede abrir espacio para actividades, emociones y relaciones diferentes a las de la rutina cotidiana.

En determinadas personas, esas experiencias pueden contribuir a desarrollar recursos psicológicos que permanecen después del viaje.

Por eso, más que asociar el bienestar exclusivamente con las grandes vacaciones, el estudio pone el foco en la posibilidad de incorporar periodos de ocio y pequeñas escapadas de manera más frecuente, siempre dentro de las posibilidades económicas, familiares y personales de cada individuo.

La investigación de la Universidad de Sunshine Coast abre así una línea interesante para estudiar la relación entre turismo y bienestar: no solamente cuánto dura un viaje o qué tan lejos se encuentra el destino, sino qué experiencias ofrece, cómo las vive cada persona y qué recursos psicológicos puede desarrollar a partir de ellas.

Deja tu opinión

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más de Portada

Anúnciate aquíEspacio publicitario disponible · Zona 1