La persistencia de inundaciones y anegaciones en distintas alcaldías de la Ciudad de México vuelve a colocar bajo escrutinio la capacidad operativa de la capital mexicana rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026. Aunque autoridades capitalinas y federales aseguran que existen condiciones suficientes para recibir a miles de turistas, especialistas advierten que las lluvias intensas y la fragilidad histórica del sistema pluvial representan un desafío que aún no está resuelto.
Durante las últimas semanas, diversas precipitaciones acompañadas de granizo provocaron encharcamientos severos, afectaciones viales y complicaciones en zonas de alta movilidad de la capital. De acuerdo con reportes de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil y del Sistema de Aguas de la Ciudad de México, decenas de puntos críticos han requerido atención emergente debido al colapso parcial del drenaje y acumulación de agua.
Especialistas en urbanismo y medio ambiente han señalado que el hundimiento progresivo del Valle de México, combinado con infraestructura hidráulica envejecida y expansión urbana desordenada, incrementa el riesgo de inundaciones en temporada de lluvias. Investigaciones académicas y diagnósticos oficiales han advertido durante años sobre la vulnerabilidad hídrica de la metrópoli, particularmente en vialidades primarias, zonas bajas y áreas cercanas a cauces entubados.
En medio de este panorama, autoridades turísticas han insistido en que la ciudad mantiene capacidad suficiente para recibir visitantes nacionales e internacionales durante el Mundial de 2026. La Secretaría de Turismo de la Ciudad de México ha informado que existen alrededor de 66 mil habitaciones disponibles en hoteles y plataformas de hospedaje, además de una estrategia de coordinación con prestadores de servicios para garantizar atención a turistas y delegaciones deportivas.
Sin embargo, expertos consideran que la disponibilidad hotelera no elimina los riesgos asociados a la movilidad urbana y a posibles contingencias climáticas. Inundaciones en vialidades, retrasos en transporte público, afectaciones en accesos aeroportuarios y saturación de servicios podrían impactar directamente la experiencia de visitantes y residentes durante el torneo internacional.
Uno de los puntos de atención prioritarios es el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, donde autoridades federales y aeroportuarias han anunciado obras para reforzar sistemas de drenaje y mitigar anegaciones. Las inversiones buscan reducir riesgos operativos durante lluvias intensas, luego de episodios recientes en los que terminales y pistas presentaron afectaciones parciales por acumulación de agua.
La temporada en la que se celebrará el Mundial —junio y julio de 2026— coincide con uno de los periodos históricamente más lluviosos en el centro del país. Datos del Servicio Meteorológico Nacional indican que durante esos meses suelen registrarse tormentas intensas y precipitaciones de corta duración pero alta concentración, capaces de generar anegaciones rápidas en zonas urbanas con drenaje insuficiente.
Ante este escenario, autoridades capitalinas han señalado que continúan las labores de desazolve, monitoreo pluvial y coordinación de protección civil para disminuir riesgos antes del arranque del torneo. No obstante, analistas urbanos advierten que la efectividad de estas acciones dependerá no sólo de las obras en curso, sino también de la intensidad de las lluvias, la capacidad de respuesta institucional y la resiliencia real de la infraestructura hidráulica de la capital.
