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Cannabis: la planta “prohibida” que cura, viste y revoluciona industrias

Redacción Noticias de México · 4 de septiembre de 2026

Angélica Beltrán, Noticias de México

CDMX a 4 de septiembre, 2026 (Noticias de México).- El cannabis, conocido popularmente como marihuana, es una de las plantas con mayor versatilidad reconocida por la ciencia y la industria. Perteneciente a la familia de las cannabináceas y al orden de los rosales, crece en la mayoría de los climas y ha acompañado a la humanidad durante más de cuatro mil años. Su fibra, denominada cáñamo, se emplea desde tiempos antiguos en la fabricación de textiles, ropa, papel y materiales náuticos, mientras que sus componentes químicos abren puertas a aplicaciones médicas e industriales cada vez más estudiadas.

La marihuana es una combinación de hojas, tallos, semillas y flores de la planta Cannabis sativa, que puede presentar tonalidades verdes, cafés o grises. En el lenguaje cotidiano recibe cientos de nombres —mota, hierba, pasto, maría, monte, entre otros— y en Estados Unidos se han documentado más de doscientos términos para referirse a ella. Las variedades más potentes incluyen la sinsemilla (derivada de plantas femeninas no polinizadas), el hachís y el aceite de hachís. El principal compuesto psicoactivo es el delta-9-tetrahidrocanabinol, o THC, aunque la planta contiene cerca de 60 cannabinoides y más de 400 sustancias químicas adicionales. El efecto depende de la potencia del THC: mientras la hierba “normal” suele oscilar entre 0,5 % y 5 %, técnicas de cultivo modernas, incluido el hidropónico, han permitido variedades que superan el 25 %.

Las plantas hembra producen más resina rica en THC que los machos, y la potencia general de la marihuana ha aumentado de forma notable desde la década de 1970.Al ser psicoactivo, el cannabis altera temporalmente el funcionamiento cerebral. Sus efectos más comunes incluyen predisposición al buen humor, risas y un incremento breve del apetito. En dosis elevadas puede intensificar la percepción visual y auditiva. También se han descrito paranoia, pérdida de memoria a corto plazo y náuseas, especialmente cuando se combina con alcohol. La toxicidad aguda es extremadamente difícil de alcanzar, aunque puede generarse tolerancia y, en consumidores intensivos, cierta dependencia psicológica.

En el ámbito médico, las investigaciones continúan aportando evidencias. Se ha observado utilidad para aliviar las náuseas provocadas por la quimioterapia, estimular el apetito en pacientes con SIDA, reducir la presión intraocular asociada al glaucoma y disminuir el miedo y los temblores propios de la esclerosis múltiple. La complejidad de la mezcla natural de cannabinoides genera efectos distintos a los del dronabinol sintético, lo que mantiene activo el interés farmacológico.

El valor industrial del cáñamo es igualmente relevante. Sus fibras resistentes se utilizan en la confección de ropa, tejidos, papel y materiales técnicos. Históricamente, los pueblos germánicos cultivaron “Hanf” para elaborar telas náuticas y prendas, y aún hoy existen en Alemania bebidas como cerveza y vino de cáñamo. Esta capacidad de generar productos sostenibles posiciona a la planta como recurso para sectores textiles y de materiales ecológicos.El uso del cannabis como medicina se remonta a Asia y Oriente Medio hace más de cuatro mil años. Los escitas lo conocían, y en el siglo XIX se empleó en Occidente en forma de tintura, incluso para tratar dolores menstruales de la reina Victoria. Su presencia en farmacias estadounidenses declinó con la llegada de la aspirina y fue restringida en Estados Unidos hacia finales de la Segunda Guerra Mundial.

Paralelamente, mantiene un papel ritual en la religión rastafari.En el terreno recreativo —ilegal en la mayoría de los países— se consume principalmente en forma de flores secas, resina (hachís) o aceite concentrado. Suele fumarse en cigarrillos artesanales, pipas o bongs, y también se incorpora a alimentos como pasteles o brownies, aunque la absorción oral produce efectos más tardíos y difíciles de dosificar. Alcanzó notoriedad en el ambiente del jazz de los años cincuenta y se difundió ampliamente en la década de 1960.Los efectos a largo plazo siguen siendo objeto de estudio.

El alto contenido de alquitrán, especialmente cuando se fuma mezclado con tabaco, se asocia a un mayor riesgo de problemas respiratorios. Sin embargo, la planta no se considera adictiva en el sentido clásico de otras sustancias, aunque el consumo elevado puede agravar condiciones mentales preexistentes o generar dependencia psicológica en algunas personas.Hoy el cannabis se sitúa en la intersección entre tradición, investigación científica e innovación industrial.

Su potencial para aliviar síntomas de enfermedades graves, su utilidad como materia prima textil y su larga historia de aprovechamiento humano invitan a un debate basado en evidencia más que en prejuicios. A medida que avanzan los estudios sobre sus cannabinoides y se perfeccionan las aplicaciones del cáñamo, la planta gana reconocimiento como recurso con múltiples beneficios para la sociedad.

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