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De calzones enterrados a un urinario antisalpicaduras: los estudios más insólitos que ganaron los IG Nobel 2026

Redacción Noticias de México · 3 de septiembre de 2026

Puede un par de calzones servir para medir la salud de un suelo? ¿Qué hace que una persona sea más propensa a recibir una mordida de serpiente? ¿Existe una forma científicamente precisa de definir un beso entre especies? Estas preguntas podrían parecer el inicio de una broma, pero fueron algunas de las investigaciones reconocidas este año por los premios IG Nobel.

La ceremonia de 2026 tuvo además una particularidad histórica: por primera vez en sus 36 años de existencia, los galardones se entregaron fuera de Estados Unidos. La celebración se trasladó a Suiza debido al endurecimiento de las políticas migratorias estadounidenses, que dificultaban que algunos de los investigadores premiados pudieran acudir al evento.

El Palacio de Congresos de Zúrich recibió a científicos, representantes de universidades y organizaciones de investigación para una ceremonia que, fiel al espíritu de los IG Nobel, combinó ciencia, sátira y mucho sentido del humor. Aunque las investigaciones premiadas suelen provocar una sonrisa por sus temas aparentemente absurdos, muchas de ellas buscan responder preguntas reales y, en algunos casos, pueden tener aplicaciones prácticas.

Los premios son organizados por Improbable Research y su nombre juega con la palabra inglesa “ignoble”, que puede traducirse como “innoble”. Sin embargo, detrás de la extravagancia existe una intención más profunda: reconocer investigaciones que primero hacen reír, pero después invitan a pensar.

Uno de los experimentos más llamativos de esta edición fue el ganador de la categoría de Ciencia de Suelos. Los investigadores enterraron alrededor de mil calzones en diferentes lugares de más de 25 países y regresaron dos meses después para desenterrarlos.

La idea no era hacer una broma a escala internacional, sino utilizar la ropa interior como una herramienta para observar la actividad biológica del suelo. La degradación del tejido permite obtener información sobre la presencia y actividad de organismos capaces de descomponer materia orgánica.

Así, una prenda cotidiana terminó convertida en una especie de indicador científico de lo que ocurre bajo nuestros pies.

El método puede parecer extravagante, pero precisamente ahí radica la filosofía de los IG Nobel: encontrar maneras poco convencionales de estudiar fenómenos que tienen importancia para la ciencia y para la vida cotidiana.

Un urinario contra las salpicaduras

El premio de Física también tuvo un protagonista inesperado: un urinario antisalpicaduras.

La investigación reconocida analizó los fenómenos físicos relacionados con las salpicaduras producidas al utilizar un urinario, un problema cotidiano que probablemente millones de personas han experimentado, aunque pocas veces se hayan preguntado por qué ocurre.

La investigación convirtió una situación aparentemente trivial en un problema de física y aerodinámica, demostrando que incluso los objetos más comunes pueden plantear preguntas científicas interesantes.

En la categoría de Química, por su parte, fue reconocida una investigación relacionada con la aerodinámica de sonarse la nariz, otro ejemplo de cómo los IG Nobel encuentran ciencia en situaciones que normalmente pasan inadvertidas.

¿Por qué muerden las serpientes?

La categoría de Biología reconoció a un equipo que estudió el comportamiento de las serpientes para intentar comprender qué provoca que estos animales muerdan a una persona.

Para realizar el experimento, los investigadores pisaban suavemente diferentes partes del cuerpo y observaban las reacciones de las serpientes. El procedimiento buscaba identificar qué estímulos podían desencadenar una respuesta defensiva.

Aunque contado de manera aislada el experimento puede resultar desconcertante, estudiar el comportamiento de los animales permite comprender mejor sus mecanismos de defensa y las circunstancias que pueden favorecer determinados encuentros entre humanos y fauna.

Dulces para estudiar el egoísmo

La Economía también tuvo un experimento poco convencional. En este caso, los investigadores utilizaron dulces para analizar la relación entre el nivel de ingresos y determinados comportamientos sociales.

El resultado señalado por el estudio fue que las personas de mayores ingresos tenían más probabilidades de comportarse de manera egoísta que aquellas con ingresos más bajos.

La utilización de dulces como herramienta experimental es precisamente el tipo de recurso que caracteriza a los IG Nobel: un elemento cotidiano que permite plantear una pregunta relacionada con el comportamiento humano.

La ciencia detrás de un beso

La categoría de Biomedicina llevó el humor de la ceremonia hacia un terreno todavía más peculiar. El reconocimiento fue para un trabajo que buscó elaborar una definición precisa del beso aplicable a todas las especies.

Para conseguirlo, los investigadores tuvieron que estudiar la evolución de esta conducta durante más de 21 millones de años. Lo que parece una pregunta sencilla terminó convirtiéndose en una investigación sobre comportamiento, evolución y biología.

Este tipo de trabajos explica por qué los IG Nobel no necesariamente premian investigaciones inútiles. Algunas de las preguntas que parecen más extrañas pueden abrir caminos para entender mejor fenómenos relacionados con la evolución, la conducta o la interacción entre organismos.

Una ceremonia científica con plátanos y aviones de papel

La entrega de los premios mantuvo el carácter irreverente que distingue al evento. La ceremonia se pareció más a una fiesta científica que a una premiación académica tradicional.

Uno de los momentos más particulares estuvo protagonizado por tres personas disfrazadas de plátanos, cuya misión era controlar el tiempo de los ganadores. Si alguno se extendía demasiado al explicar su investigación o agradecer el reconocimiento, los particulares “guardianes” intervenían para poner fin a su participación.

Los trofeos también siguieron la lógica de la ceremonia. El galardón entregado a los ganadores tenía la forma de una seta gigante que recordaba a un pie montado sobre un queso azul.

Y aunque los reconocimientos son humorísticos, quienes los entregaron tienen carreras científicas de enorme prestigio. Entre ellos estuvieron Tim Hunt, ganador del Nobel de Medicina en 2001; Michel Mayor, Premio Nobel de Física de 2019; Esther Duflo y Abhijit Banerjee, galardonados con el Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas, y el matemático Alessio Figalli, ganador de la Medalla Fields en 2018.

La participación de científicos de ese nivel refuerza uno de los mensajes centrales de los IG Nobel: la curiosidad científica no siempre comienza con una pregunta solemne. A veces puede surgir de algo tan cotidiano como un baño, un par de calzones enterrados o la manera en que una persona se suena la nariz.

La noche terminó de acuerdo con la tradición de los premios. Los asistentes lanzaron simultáneamente aviones de papel y posteriormente subieron al escenario para bailar y participar en la fotografía colectiva.

Además del trofeo, los ganadores reciben un peculiar recuerdo económico: un billete de 100 billones de dólares de Zimbabue. Cuando esa moneda fue retirada de circulación en 2015, el billete podía cambiarse por apenas 0.40 dólares; actualmente funciona principalmente como objeto de colección.

Los propios ganadores deben cubrir sus gastos de viaje para acudir a recibir el reconocimiento, lo que convierte al premio en una celebración del conocimiento más que en un incentivo económico.

Después de una noche dedicada a los experimentos más curiosos de la ciencia, los organizadores ya anunciaron dónde continuará la tradición. La edición 2027 de los IG Nobel se celebrará en Bélgica.

Así, los premios que se han hecho famosos por reconocer investigaciones capaces de provocar primero una carcajada y después una reflexión continúan demostrando que prácticamente cualquier aspecto de la vida cotidiana puede convertirse en una pregunta científica. Y en ocasiones, las preguntas más extrañas son precisamente las que terminan haciendo que miremos el mundo con mayor curiosidad.

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