Por Juan Pablo Ojeda
El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó este miércoles que fue detectada una aeronave clandestina en Oaxaca que transportaba droga, como resultado de la vigilancia permanente del espacio aéreo nacional que realiza la Secretaría de la Defensa Nacional a través de la Fuerza Aérea Mexicana, en coordinación con la Guardia Nacional.
De acuerdo con el funcionario, en el operativo fueron asegurados 534 paquetes de cocaína, con un peso superior a media tonelada. En términos prácticos, esto representa millones de dosis que habrían terminado en las calles del país o incluso en rutas internacionales del narcotráfico. La información fue difundida por el propio Harfuch en su cuenta de X, donde compartió imágenes de la avioneta interceptada y del cargamento incautado.
El aseguramiento en Oaxaca se suma a otro golpe relevante al narcotráfico reportado hace apenas unos días por la Secretaría de Marina. La dependencia informó sobre el mayor decomiso de cocaína en lo que va de 2026, realizado al oeste de la Isla Clarión, a unos 700 kilómetros del territorio continental y fuera de la Zona Económica Exclusiva mexicana.
En esa operación marítima, realizada en coordinación con la Guardia Costera de Estados Unidos y la Fuerza Interagencial Conjunta del Comando Sur (JIATF-South), fue interceptada una embarcación que transportaba 188 bultos de cocaína, con un estimado de varias toneladas del alcaloide. Cinco personas fueron detenidas y puestas a disposición de la Fiscalía General de la República, que abrió la carpeta de investigación correspondiente para definir su situación jurídica.
Estos operativos reflejan dos frentes clave en la estrategia de seguridad: el control del espacio aéreo y la vigilancia marítima. En el primer caso, la detección de aeronaves clandestinas apunta a frenar rutas utilizadas por organizaciones criminales para introducir droga desde Centro y Sudamérica. En el segundo, la cooperación bilateral con Estados Unidos fortalece la capacidad de intercepción en altamar, donde suelen operar redes internacionales de tráfico.
Desde el ámbito de seguridad nacional, estos aseguramientos no solo representan un impacto económico para los grupos criminales, sino también un mensaje de coordinación entre fuerzas armadas y civiles. Sin embargo, especialistas señalan que el reto estructural sigue siendo debilitar las redes financieras y logísticas que sostienen estas operaciones ilícitas.
Con estos decomisos, el gobierno federal busca consolidar una estrategia basada en inteligencia, vigilancia tecnológica y cooperación internacional, en un contexto donde el tráfico de drogas continúa siendo uno de los principales desafíos para la seguridad de México.






























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