La sombra de Jeffrey Epstein vuelve a sacudir a Washington. Ghislaine Maxwell, expareja y cómplice del financiero, aseguró que está dispuesta a “contarlo todo” sobre la red de tráfico sexual que operó durante años, si el presidente Donald Trump le concede un indulto presidencial. La declaración encendió de inmediato las alarmas políticas y mediáticas en Estados Unidos.
Maxwell se niega a declarar ante el Congreso
Este lunes, Ghislaine Maxwell, quien cumple una condena de 20 años de prisión por tráfico sexual, fue citada para declarar ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, un panel controlado por legisladores republicanos que investiga las conexiones de Jeffrey Epstein con figuras poderosas.
Sin embargo, Maxwell se acogió a la Quinta Enmienda, que protege el derecho a no autoincriminarse, y se negó a responder cualquier pregunta.
“Como era de esperar, Ghislaine Maxwell se acogió a la Quinta Enmienda y se negó a responder cualquier pregunta”, declaró James Comer, presidente del comité.
“Es decepcionante. Teníamos muchas preguntas sobre los delitos y sobre posibles co-cómplices”, añadió.
La condición: un indulto de Donald Trump
El giro clave llegó a través de su abogado, David Markus, quien lanzó un mensaje directo al Congreso y a la Casa Blanca:
“La señora Maxwell está dispuesta a hablar plena y honestamente si el presidente Donald Trump le concede el indulto”, señaló en un comunicado.
Markus sostuvo que solo Maxwell puede explicar por qué Epstein logró operar durante tanto tiempo, y aseguró que Donald Trump y el expresidente Bill Clinton, ambos con vínculos pasados con Epstein, “son inocentes de cualquier delito”.
El caso Epstein sigue siendo políticamente explosivo
Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores, fue hallado muerto en prisión en 2019 mientras esperaba juicio, en un fallecimiento que las autoridades calificaron como suicidio.
Antes, en 2008, había sido condenado por solicitar servicios de prostitución a una menor.
Sus vínculos con empresarios, políticos y líderes internacionales, especialmente tras recuperar su libertad en 2009, convirtieron el caso en uno de los escándalos más sensibles de las últimas décadas.
Maxwell, una exsocialité británica, fue declarada culpable en 2021 por reclutar y proporcionar menores de edad a Epstein. Es la única persona condenada penalmente en relación directa con la red del financiero.
Archivos desclasificados y presión política
A finales de enero, el gobierno de Donald Trump publicó el último lote de archivos de Epstein, en cumplimiento de una ley de transparencia impulsada tras presión del Partido Republicano.
El Departamento de Justicia afirmó que no se esperan nuevos procesamientos, aunque varios líderes políticos y empresariales quedaron bajo escrutinio público tras revelarse sus vínculos con Epstein.
Para muchos estadounidenses —incluidos simpatizantes de Trump—, la liberación de documentos busca disipar la percepción de un encubrimiento para proteger a hombres ricos y poderosos.
“Ningún remordimiento”, dicen legisladores
El congresista demócrata Suhas Subramanyam, presente en la comparecencia a puerta cerrada, fue contundente:
“No mostró ningún remordimiento por acogerse a la Quinta Enmienda. Todo esto es una estrategia para intentar conseguir un indulto del presidente Trump”, afirmó.
¿Y Trump y los Clinton?
- Donald Trump fue amigo cercano de Epstein en el pasado, pero no ha sido citado a declarar.
- Bill Clinton y Hillary Clinton deberán testificar a finales de febrero sobre sus vínculos con Epstein.
- Ninguno ha sido acusado formalmente de delitos relacionados con el caso.
Cabe destacar que Maxwell fue trasladada en 2024 a una prisión de mínima seguridad en Texas, tras reunirse en dos ocasiones con Todd Blanche, fiscal general adjunto y exabogado personal de Trump, un movimiento que también generó suspicacias.
La oferta de Ghislaine Maxwell coloca a Donald Trump en el centro de una decisión con enormes consecuencias políticas y judiciales. Un indulto podría abrir la puerta a revelaciones inéditas, pero también desatar una tormenta institucional en un país que aún no cierra las heridas del caso Epstein.
































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