Ricardo Monreal dejó claro que, en este momento, la reforma electoral no se entiende sin una palabra clave: unidad. El coordinador parlamentario explicó que el proceso todavía está en una fase previa, lejos de los reflectores del pleno, donde lo más importante no es aún el contenido final de la reforma, sino que Morena, el PT y el Partido Verde logren acuerdos internos sólidos antes de enviar cualquier iniciativa al Congreso.
En términos sencillos, Monreal explicó que hoy las negociaciones no se están dando en la Cámara de Diputados, sino en mesas encabezadas por la Secretaría de Gobernación y la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral. Ahí se discuten los posibles cambios al sistema electoral, desde el número de diputados hasta el financiamiento de los partidos. Lo que se acuerde en ese espacio, dijo, será respetado por la mayoría legislativa cuando llegue al Congreso.
Para quienes no están familiarizados con el proceso legislativo, Monreal puso un ejemplo implícito: el Congreso no puede empezar a discutir algo que aún no existe formalmente. No hay borrador, no hay proyecto y no hay fecha exacta de presentación. Todo lo que se ha dicho hasta ahora son escenarios posibles, como mantener el número actual de diputados o modificar la proporción entre representantes electos directamente y los llamados plurinominales.
Uno de los puntos que más subrayó el legislador es que una reforma electoral sin consenso interno podría poner en riesgo la coalición que gobierna. Para él, caminar divididos hacia las elecciones de 2027 y 2030 sería un error estratégico. Por eso insiste en que primero debe cuidarse la cohesión política y después abrir la discusión al resto de las fuerzas.
Sin embargo, Monreal también buscó enviar un mensaje de tranquilidad a la oposición y a la ciudadanía. Aseguró que, una vez presentada la iniciativa, se abrirán foros, debates y espacios de discusión donde participarán todos los partidos y también ciudadanos. No se tratará solo de escuchar, sino de incorporar propuestas que mejoren el proyecto final.
El tiempo es otro factor clave. La reforma, si se quiere aplicar para los próximos procesos electorales, tiene plazos legales muy estrictos. Marzo aparece en el horizonte como una fecha límite, lo que presiona a las negociaciones actuales. Aun así, Monreal insistió en que no se puede acelerar el proceso sacrificando acuerdos de fondo.
En el fondo, el mensaje del diputado es claro: la reforma electoral sí es deseable, pero no a cualquier costo. Para él, mantener un frente unido en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum es una prioridad política en un contexto nacional e internacional complejo. Sin unidad, advirtió entre líneas, cualquier cambio legal corre el riesgo de nacer debilitado.






























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