Por Juan Pablo Ojeda
A menos de dos años del arranque de la Copa Mundial de la FIFA, uno de los temas que más inquietud ha generado entre aficionados, selecciones y analistas es el de la seguridad en los países anfitriones. Sin embargo, la postura oficial del organismo rector del futbol apunta a un escenario de tranquilidad y control, particularmente en el caso de México.
De acuerdo con la FIFA, hasta enero de 2026 no existe ninguna advertencia formal sobre amenazas específicas que pongan en riesgo el desarrollo del torneo. La organización sostiene que los planes de seguridad avanzan conforme a lo previsto y que los operativos diseñados para la justa mundialista son sólidos y confiables para equipos, aficionados y patrocinadores.
Jurgen Mainka, director de la Oficina de FIFA en México, explicó que gran parte de la preocupación internacional se origina en una percepción distorsionada del país. Desde su experiencia personal tras 25 años viviendo fuera, señaló que la imagen de México en el extranjero suele construirse a partir de información sensacionalista, que no refleja la vida cotidiana ni la realidad completa del país.
Mainka subrayó que existe un amplio contraste entre lo que se difunde en medios internacionales y lo que se vive día a día en México. En su opinión, la mayoría de las experiencias positivas y normales no suelen tener espacio en la agenda informativa, lo que genera una visión parcial que no corresponde con el entorno real que encontrarán los visitantes durante el Mundial.
En el plano operativo, la FIFA ha destacado la estrecha coordinación con el Gobierno federal mexicano. Desde hace más de dos años y medio, los trabajos de planeación en materia de seguridad, protección civil y atención al público han sido encabezados por el Centro Nacional de Inteligencia, con el objetivo de integrar los protocolos gubernamentales a los estándares internacionales del organismo rector del futbol.
El Mundial de 2026 marcará un antes y un después en la historia del torneo. Por primera vez, 48 selecciones competirán en una Copa del Mundo organizada de manera conjunta por tres países: México, Estados Unidos y Canadá. Este nuevo formato implica un desafío logístico sin precedentes, pero también inaugura una nueva etapa en la proyección global del futbol.
El partido inaugural se disputará el 11 de junio en México, dando inicio a un torneo que se extenderá por poco más de un mes. La final está programada para el 19 de julio en el Estadio Nueva York–Nueva Jersey, donde se coronará al campeón del mundo.
En lo deportivo, la Selección Mexicana debutará el 11 de junio en el Estadio Azteca frente a Sudáfrica. Posteriormente, el 18 de junio, el equipo dirigido por Javier Aguirre jugará en Guadalajara ante Corea del Sur, en el Estadio Akron. El cierre de la fase de grupos será el 24 de junio en la capital del país, cuando México enfrente al ganador del Repechaje UEFA D, con la posibilidad de volver a jugar en ese mismo recinto en rondas posteriores.
Con un calendario definido y planes de seguridad en marcha, la FIFA busca enviar un mensaje claro: el Mundial 2026 se prepara para vivirse como una fiesta global del futbol, con garantías operativas y un entorno pensado para millones de aficionados.





























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