La tensión entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE) vuelve a escalar. Tras las amenazas del presidente Donald Trump de imponer nuevos aranceles para presionar la compra de Groenlandia, Bruselas ya trabaja en represalias económicas de gran alcance, mientras intenta mantener abiertas las vías diplomáticas en un escenario que inquieta a los mercados globales.
La amenaza de Trump y los países afectados
El conflicto se intensificó luego de que Donald Trump anunciara el sábado una ola de aranceles crecientes contra varios países europeos hasta que Estados Unidos pueda comprar Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca.
Los países señalados por Washington son:
- Dinamarca
- Suecia
- Francia
- Alemania
- Países Bajos
- Finlandia
- Reino Unido
- Noruega
Actualmente, estos países ya enfrentan aranceles estadounidenses de entre 10% y 15%, lo que agrava la presión comercial y política.
Cumbre de emergencia en Bruselas
Los líderes de la UE tienen previsto debatir las opciones en una cumbre de emergencia este jueves en Bruselas, donde se analizarán dos rutas principales de respuesta.
La primera opción es un paquete de aranceles por 93,000 millones de euros (equivalentes a 107,700 millones de dólares) sobre importaciones estadounidenses. Este mecanismo podría activarse automáticamente el 6 de febrero, tras una suspensión de seis meses ya acordada.
El instrumento anticoerción, la opción más dura
La segunda alternativa es el Instrumento Anticoerción (IAC), una herramienta nunca antes utilizada por la UE. Este mecanismo permitiría:
- Limitar el acceso de empresas estadounidenses a licitaciones públicas
- Restringir inversiones
- Reducir actividad bancaria
- Restringir el comercio de servicios, incluidos servicios digitales, donde Estados Unidos mantiene superávit frente al bloque europeo
Según fuentes comunitarias, el paquete arancelario cuenta con mayor respaldo político inmediato, mientras que el uso del IAC presenta un panorama “muy heterogéneo” entre los Estados miembros.
Diplomacia y Davos como escenario clave
El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, aseguró en redes sociales que existe un firme compromiso de la UE para respaldar a Dinamarca y Groenlandia y defenderse ante cualquier forma de coacción económica.
En paralelo, el ministro de Exteriores de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, subrayó que su país mantiene la vía diplomática abierta, tras el acuerdo alcanzado el miércoles entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos para crear un grupo de trabajo sobre la situación.
Los esfuerzos de diálogo se trasladarán al Foro Económico Mundial de Davos, donde Trump pronunciará un discurso inaugural el miércoles, en su primera aparición en seis años en el evento.
Europa cierra filas y envía un mensaje
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, destacó la unidad europea y advirtió que “Europa no se dejará chantajear”.
Un diplomático comunitario resumió la estrategia de Bruselas:
“Todas las opciones están sobre la mesa: conversaciones en Davos, reunión posterior de líderes y preparación de represalias”.
Mientras tanto, los ocho países afectados enviaron un pequeño contingente militar a Groenlandia, en un gesto simbólico ante el aumento de la disputa con Washington.
Impacto en mercados y acuerdos comerciales
Las amenazas arancelarias ya han tenido efectos inmediatos:
- Caídas del euro y la libra esterlina frente al dólar
- Aumento de la volatilidad en los mercados internacionales
Además, la disputa pone en duda los acuerdos comerciales firmados por Estados Unidos con Reino Unido en mayo y con la UE en julio, los cuales ya habían sido criticados por su carácter asimétrico.
Posturas divididas dentro de Europa
Desde Francia, una fuente cercana al presidente Emmanuel Macron confirmó que París presiona para activar el IAC.
En contraste, el primer ministro de Irlanda, Micheál Martin, consideró que, aunque la represalia es inevitable, activar el instrumento aún es prematuro.
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, más cercana a Trump, calificó la amenaza arancelaria como un “error” y reveló que habló con el mandatario estadounidense horas antes para expresarle su desacuerdo.
La disputa por Groenlandia amenaza con abrir un nuevo frente de confrontación entre Estados Unidos y Europa, en un momento de fragilidad económica global. Mientras Bruselas busca evitar una escalada, deja claro que no aceptará presiones unilaterales, preparando el terreno para una respuesta que podría redefinir las relaciones transatlánticas en los próximos meses.
































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