Por Juan Pablo Ojeda
La conversación telefónica entre la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner en el centro del debate la política de seguridad y la relación bilateral. Ambos mandatarios destacaron que la cooperación entre los dos países ha permitido reducir en un 50% el cruce de fentanilo desde México hacia territorio estadounidense, un dato que Sheinbaum presentó como resultado del trabajo coordinado entre autoridades.
Sin embargo, la lectura política no tardó en llegar. La excandidata presidencial Xóchitl Gálvez Ruiz criticó que la presidenta presumiera esa reducción ante Trump, al considerar que con ello se reconoce implícitamente que durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador el combate al fentanilo fue insuficiente. A decir de Gálvez, el expresidente “se cruzó de brazos” frente a este problema, permitiendo que el narcotráfico operara sin mayores restricciones.
Gálvez reconoció que el actual gobierno ha introducido cambios en la estrategia de seguridad, pero cuestionó que estos se den bajo la presión de Estados Unidos, particularmente ante la amenaza de imponer aranceles. Para la exaspirante presidencial, ese contexto debilita la narrativa de soberanía en la toma de decisiones.
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum buscó cerrar el paso a especulaciones sobre una posible intervención extranjera. En su conferencia del lunes 12 de enero, afirmó de manera tajante que una acción militar estadounidense en México está descartada. Señaló que la conversación con Trump sirvió para dejar claro que la relación se basa en colaboración y coordinación, no en imposiciones unilaterales.
La presidenta también rechazó el uso del término “narcoterrorismo” para describir la problemática del crimen organizado en el país y reiteró que México tiene la capacidad de enfrentar la violencia con sus propias instituciones. En ese mismo tono, aseguró que durante la llamada quedó descartada cualquier acción militar de Estados Unidos en territorio mexicano.
Sheinbaum explicó que buscó el diálogo directo con Trump luego de que el mandatario estadounidense expresara en al menos tres ocasiones su interés en ampliar la participación de su país en asuntos de seguridad en México. Para la presidenta, era necesario hablar de frente, aprovechar los antecedentes de trabajo conjunto y evitar que el tema se manejara únicamente en declaraciones públicas o a través de los medios.































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