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La propuesta “Ley Cazzu” que podría dar un giro al concepto de paternidad

La reciente polémica protagonizada por la cantante argentina Cazzu —madre de la pequeña Inti, a quien comparte con el también artista Christian Nodal— reavivó un debate complicado: ¿qué pasa cuando uno de los progenitores se niega a firmar el permiso de salida del país para un menor? La negativa del cantante impidió que Inti viajara con su madre durante más de un año, lo que reactivó la discusión pública sobre el derecho de las madres solteras o monoparentales a movilizarse sin trabas legales. 

Ese testimonio empoderado dio origen a una petición ciudadana bautizada como “Ley Cazzu – Libertad con nuestros hijos”, que busca reformar las leyes migratorias y de patria potestad para garantizar que, en casos de abandono parental —legal o físico— uno de los progenitores con custodia pueda obtener un permiso permanente de viaje para sus hijos, sin necesidad del consentimiento del otro padre. La causa ha resonado entre familias monoparentales de América Latina.

 

Qué pide la iniciativa: simplificar y proteger el derecho a viajar

De acuerdo con los promotores de la “Ley Cazzu”, la propuesta pretende:

  • Permitir que el progenitor con custodia —y que demuestre abandono o falta de interés del otro padre— obtenga un permiso permanente para que el menor pueda salir del país;

  • Evitar los trámites judiciales repetidos y costosos cada vez que se planea un viaje;

  • Reconocer que el bienestar, desarrollo y oportunidades laborales o educativas de la madre —o del tutor principal— no pueden depender del consentimiento de quien no participa en la crianza;

  • Dar certeza legal a madres solteras, familias monoparentales o situaciones de vulnerabilidad cuando uno de los padres decide no cooperar.

En palabras de Cazzu, su experiencia es un ejemplo de lo que muchas personas viven en silencio: una lucha constante ante un sistema que impone controles excesivos, no siempre acordes con la realidad de la crianza. 

 

Cómo está la ley actualmente: un doble permiso y trabas a la movilidad

En México —y en muchos países—, los menores necesitan autorización para salir del país. Una de las formas oficiales de hacerlo es mediante el Formato SAM del Instituto Nacional de Migración (INM), que permite que un menor viaje acompañado por uno de sus padres, tutor o persona autorizada.

Este trámite exige normalmente: pasaporte vigente del menor, acta de nacimiento, identificaciones de los padres o tutores, y un documento firmando el consentimiento de ambos progenitores cuando viaje con uno solo.

El problema, narrado por Cazzu, es que cuando uno de los padres se niega a firmar, la madre puede quedar bloqueada, aún si ella tiene la guarda y custodia. Eso generó frustración, temor y limitaciones laborales.

Por estas razones, quienes apoyan la “Ley Cazzu” consideran que el sistema actual genera inequidad, especialmente para madres solteras que dependen de su movilidad para trabajar o para mantener una vida cercana con sus hijos.

 

¿Podría funcionar en otros países de Latinoamérica?

Aunque la polémica surgió en Argentina con Cazzu, la discusión tiene eco internacional. Las dificultades para viajar con menores cuando no hay cooperación del otro progenitor existen en muchas jurisdicciones de América Latina.

Una ley similar podría beneficiar no solo a madres solteras, sino también a familias separadas, tutores únicos o personas que tienen la patria potestad, especialmente cuando el otro progenitor está ausente, no tiene interés en ejercerla, o representa un riesgo para el menor.

Por su parte, legislaciones como la mexicana que ya contemplan mecanismos como el Formato SAM podrían facilitar la implementación de esta propuesta, en lugar de crear procesos nuevos.

 

Retos y críticas que enfrenta la propuesta

  • La iniciativa necesitaría definir claramente qué se considera “abandono parental” para evitar abusos o decisiones arbitrarias.

  • Podría haber preocupación sobre la seguridad y protección del menor: algunos expertos señalan que eliminar la necesidad del consentimiento podría facilitar secuestros o tráfico, por lo que igual se requerirían salvaguardas fuertes.

  • El cambio legislativo podría ser lento: implicaría reformas migratorias, civiles y ajustes administrativos en varios países.

  • No todas las familias monoparentales tienen los recursos para llevar juicios o trámites largos, por lo que el impacto real dependería de cómo quede estructurada la ley.

 

¿Qué representa para miles de familias? Una oportunidad de dignidad y movilidad

Si la “Ley Cazzu” se convierte en realidad, podría significar mucho para quienes, por trabajo, estudios o razones personales, necesitan moverse con sus hijos sin trabas. Más allá de la celebridad detrás del nombre, muchas madres y padres solos verían reconocida su situación legal y obtener garantía de movilidad.

Este tipo de reforma —cuando está bien pensada— apuesta por la autonomía, la protección del núcleo familiar vulnerable y un trato más justo para quienes crían solos.

 

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