Por Juan Pablo Ojeda
La FIFA ya soltó la lista oficial de árbitros para el Mundial de 2026 y México sí tendrá presencia en la cancha… pero con silbato en mano. En total, el organismo eligió a 52 árbitros centrales, 88 asistentes y 30 encargados del VAR, en lo que calificó como el equipo arbitral más grande y completo en la historia del torneo.
Entre los nombres mexicanos destacan Katia Itzel García y César Arturo Ramos Palazuelos como jueces centrales, lo que confirma la confianza internacional en su trayectoria y rendimiento reciente. A ellos se suman como asistentes Marco Bisguerra, Alberto Morín y Sandra Ramírez, mientras que en el videoarbitraje estarán Erick Miranda y Guillermo Pacheco.
La designación no es casualidad. Desde la comisión arbitral encabezada por Pierluigi Collina, el criterio fue claro: elegir a los mejores en función de su consistencia y nivel competitivo, más allá de cuotas regionales. Es decir, llegar al Mundial como árbitro hoy es competir en una especie de “élite global” donde solo se quedan los más confiables.
Otro punto clave es la tecnología. Para 2026, el arbitraje no solo dependerá del ojo humano: el VAR tendrá un papel todavía más sofisticado, y por primera vez se incorporarán herramientas que permitirán a los aficionados ver las jugadas desde la perspectiva del árbitro. Esto cambia la forma en que se vive el partido, porque acerca al público a la toma de decisiones dentro del campo.
La preparación también será intensa. Todo el grupo arbitral se concentrará en Miami a finales de mayo para un seminario previo de diez días, afinando detalles físicos, técnicos y tácticos. Después, los encargados del VAR se moverán a Dallas, mientras el resto se mantendrá en Florida.
Para México, esta convocatoria no solo es simbólica. Tener árbitros en una Copa del Mundo —y más en una que se jugará en casa junto a Estados Unidos y Canadá— refleja el nivel que ha alcanzado el arbitraje nacional en los últimos años. No meten goles, pero también juegan su propio partido.
