Fotografía de la bandera de Estados Unidos izada en la sede diplomática en Caracas (Venezuela). EFE/ Miguel Gutiérrez

 

Por Juan Pablo Ojeda

 

El Departamento de Estado de los Estados Unidos formalizó este lunes 20 de marzo de 2026 la reapertura de su embajada en Caracas, poniendo fin a un vacío diplomático que se extendió por 2,555 días. La medida responde al restablecimiento de relaciones entre la administración de Donald Trump y el gobierno interino de Delcy Rodríguez, tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

La misión diplomática, liderada por la encargada de negocios Laura Dogu, inició las labores de recuperación física del inmueble ubicado en la capital venezolana. El despliegue técnico incluye la auditoría de sistemas de comunicación y seguridad, pasos previos indispensables para la futura reanudación de servicios consulares y la emisión de visados, suspendidos desde el primer trimestre de 2019.

En términos operativos, el equipo estadounidense trabaja en la logística para el retorno gradual del personal diplomático que fue evacuado hace siete años. El Departamento de Estado ha confirmado que, aunque la sede ya está operativa administrativamente, los servicios al público no tienen una fecha de apertura inmediata debido al estado de las instalaciones.

Simultáneamente, en Washington, una delegación venezolana encabezada por Félix Plasencia tomó control de la sede diplomática en la capital estadounidense la semana pasada. Este intercambio de activos inmobiliarios estatales marca el cumplimiento del protocolo de reciprocidad internacional establecido en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.

El impacto económico de esta reapertura es cuantificable en el sector energético, dado que el gobierno de Rodríguez ha aceptado las condiciones de Washington para la apertura de los mercados de petróleo y oro. Se estima que la presencia física de funcionarios estadounidenses agilizará las licencias de operación para empresas extractivas norteamericanas en suelo venezolano.

Históricamente, la ruptura de 2019 se originó tras el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado por parte del primer mandato de Trump. Durante el periodo intermedio, todas las gestiones se canalizaron a través de la Unidad de Asuntos para Venezuela, operada desde la embajada estadounidense en Bogotá, Colombia.

La normalización actual ocurre bajo un esquema de tutelaje político admitido por la Casa Blanca, donde la administración Trump supervisa directamente las reformas estructurales en Venezuela. Este nuevo capítulo cierra el ciclo de la oficina provisional en Colombia y centraliza nuevamente la política exterior hacia el Caribe desde el Distrito Capital venezolano.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *