Por Juan Pablo Ojeda En medio del debate por la reforma electoral, siete consejeros del Instituto Nacional Electoral salieron a frenar una versión que comenzó a circular en las últimas horas: la supuesta existencia de un documento institucional con observaciones al llamado Plan B impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo. La reacción no fue menor. Desde dentro del propio árbitro electoral, la consejera Dania Ravel fue directa al desmentir la información: no existe ningún documento oficial elaborado, discutido o aprobado por el órgano colegiado que contenga una postura del INE sobre esta reforma. Para entender la relevancia, hay que ponerlo en términos simples. Cuando el INE fija una postura institucional, lo hace de manera formal, con consenso interno y siguiendo procedimientos claros. No es algo que se improvise ni que surja de manera individual. Por eso, que siete de once consejeros desconozcan por completo un supuesto documento prende alertas sobre el manejo de la información en un momento políticamente sensible. Los consejeros que se deslindaron —entre ellos figuras como Carla Humphrey, Jaime Rivera y Claudia Zavala— fueron claros: ese material no representa al instituto. Es decir, aunque pudiera existir algún texto circulando, no tiene carácter oficial ni puede interpretarse como la voz del organismo. 🔊 Nota aclaratoria Se ha difundido en diferentes medios de comunicación que el @INEMexico ha enviado observaciones o propuestas relacionadas con el llamado “Plan B”, en el marco de la discusión de la #ReformaElectoral. Esta información es incorrecta. Al interior del #INE no se… pic.twitter.com/VRXYqVVDwt — Dania Ravel (@DaniaRavel) March 24, 2026 Este episodio refleja un punto clave en la discusión pública: la diferencia entre opiniones individuales, filtraciones o documentos no verificados, y lo que realmente constituye una postura institucional. En un contexto donde se discuten cambios a las reglas electorales, esa línea es fundamental. Al mismo tiempo, los consejeros reiteraron algo que también forma parte del equilibrio institucional: su disposición a participar en el debate. Es decir, aunque no hay un documento formal, el INE como órgano técnico mantiene abierta la puerta para aportar experiencia si el Congreso avanza con una eventual reforma. En el fondo, lo que está en juego no es solo un documento, sino la credibilidad de las instituciones en medio de una discusión que define cómo se organizan las elecciones en el país. Y en ese terreno, cada posicionamiento —o desmentido— cuenta. Compartir Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Feminicidio: nueva ley, viejas fallas del Estado Claudia Sheinbaum cuestiona alza de gasolina y diésel