Por Juan Pablo Ojeda A pocos días de que arranque formalmente la revisión del T-MEC, la administración de Donald Trump anunció una investigación comercial contra 16 economías, incluyendo a México, bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El objetivo declarado es determinar si las políticas industriales de estos países generan un “exceso estructural de capacidad” que desplaza a la manufactura estadounidense. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que “Estados Unidos ya no sacrificará su base industrial a otros países que podrían estarnos exportando sus problemas de exceso de capacidad y producción”. Entre las economías investigadas figuran China, Japón, India, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, la Unión Europea y México. La Sección 301 permite a Washington investigar prácticas comerciales extranjeras que considere injustificables o discriminatorias y, eventualmente, imponer aranceles unilaterales. Durante el primer mandato de Trump, se aplicó ampliamente contra China, y ahora la medida se amplía a un grupo más grande de socios comerciales. La investigación seguirá un calendario acelerado: los comentarios públicos podrán presentarse a partir del 17 de marzo; el plazo para su consideración vence el 15 de abril, y la audiencia pública está programada para el 5 de mayo de 2026. La administración estadounidense espera tener conclusiones y posibles aranceles antes de julio, cuando vencen los gravámenes temporales del 10% impuestos tras el fallo de la Corte Suprema que anuló los aranceles globales de Trump bajo la ley de emergencias nacionales. Para México, principal socio comercial de Estados Unidos, la investigación tiene un impacto simbólico y práctico considerable. Gran parte de la industria manufacturera mexicana está integrada a las cadenas de suministro estadounidenses, desde autopartes hasta electrodomésticos. Que Washington señale a México por “exceso estructural de capacidad” resulta paradójico, ya que esta producción se realiza en gran medida para abastecer el mercado estadounidense. La administración de Trump sostiene que estas investigaciones forman parte de un plan estratégico para fortalecer la industria manufacturera de Estados Unidos y reducir la dependencia de importaciones en sectores considerados estratégicos, lo que plantea un escenario complejo para México justo antes de la revisión del T-MEC. Compartir Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Me gusta esto:Me gusta Cargando... Navegación de entradas Ebrard asegura que México reduce impacto de alza petrolera internacional Mojtaba Jameneí amenaza bases de EEUU y mantiene cerrado Ormuz
A pocos días de que arranque formalmente la revisión del T-MEC, la administración de Donald Trump anunció una investigación comercial contra 16 economías, incluyendo a México, bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. El objetivo declarado es determinar si las políticas industriales de estos países generan un “exceso estructural de capacidad” que desplaza a la manufactura estadounidense. El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, señaló que “Estados Unidos ya no sacrificará su base industrial a otros países que podrían estarnos exportando sus problemas de exceso de capacidad y producción”. Entre las economías investigadas figuran China, Japón, India, Corea del Sur, Vietnam, Taiwán, la Unión Europea y México. La Sección 301 permite a Washington investigar prácticas comerciales extranjeras que considere injustificables o discriminatorias y, eventualmente, imponer aranceles unilaterales. Durante el primer mandato de Trump, se aplicó ampliamente contra China, y ahora la medida se amplía a un grupo más grande de socios comerciales. La investigación seguirá un calendario acelerado: los comentarios públicos podrán presentarse a partir del 17 de marzo; el plazo para su consideración vence el 15 de abril, y la audiencia pública está programada para el 5 de mayo de 2026. La administración estadounidense espera tener conclusiones y posibles aranceles antes de julio, cuando vencen los gravámenes temporales del 10% impuestos tras el fallo de la Corte Suprema que anuló los aranceles globales de Trump bajo la ley de emergencias nacionales. Para México, principal socio comercial de Estados Unidos, la investigación tiene un impacto simbólico y práctico considerable. Gran parte de la industria manufacturera mexicana está integrada a las cadenas de suministro estadounidenses, desde autopartes hasta electrodomésticos. Que Washington señale a México por “exceso estructural de capacidad” resulta paradójico, ya que esta producción se realiza en gran medida para abastecer el mercado estadounidense. La administración de Trump sostiene que estas investigaciones forman parte de un plan estratégico para fortalecer la industria manufacturera de Estados Unidos y reducir la dependencia de importaciones en sectores considerados estratégicos, lo que plantea un escenario complejo para México justo antes de la revisión del T-MEC.