Pemex transfiere crudo bajo precio y maquilla cuentas de refinación
Por Bruno Cortés
Petróleos Mexicanos modificó en sus informes financieros recientes la forma de registrar las transferencias de crudo entre sus áreas operativas, un cambio que permite presentar a Transformación Industrial con resultados positivos que no corresponden a su desempeño real. Si ese crudo se contabilizara a precio de mercado, el área que concentra el negocio de refinación habría reportado una pérdida operativa superior a 100 mil millones de pesos en el primer semestre de 2026.
El señalamiento es de Francisco J. Barnés de Castro, exrector de la UNAM, exsubsecretario de Energía, exdirector general del Instituto Mexicano del Petróleo y excomisionado de la extinta Comisión Reguladora de Energía, quien analizó los reportes trimestrales de la empresa entre 2011 y 2026 para la revista Energía a Debate.
El mecanismo es sencillo de entender. Durante décadas, cuando Exploración y Producción entregaba crudo a las refinerías, la operación se registraba a precios comerciales. Ese precio interno funcionaba como termómetro: permitía saber qué área generaba valor y cuál lo destruía. Al abaratar la transferencia, el costo principal de refinar —la materia prima— se desinfla en los libros y el resultado del área mejora sin que nada cambie en las plantas.
El especialista lo resume como las cuentas del gran capitán: el número final cuadra porque la pérdida se movió de casilla, no porque desapareciera.
El ajuste llega en un momento políticamente conveniente. El Sistema Nacional de Refinación es la apuesta central del proyecto energético del sexenio, con Olmeca y la rehabilitación de las seis refinerías tradicionales como banderas de soberanía. Un resultado positivo en Transformación Industrial es el argumento que sostiene esa narrativa.
El mismo análisis documenta el otro frente. En el primer semestre de 2026 faltan 23.3 millones de barriles de crudo que Pemex reportó como producidos y que no aparecen ni en refinación ni en exportación: cerca de 10 millones en el primer trimestre y unos 14 millones en el segundo. El volumen rebasa la capacidad total de almacenamiento de la empresa, inferior a 18 millones de barriles, por lo que no puede atribuirse a variaciones de inventario. A precio de la mezcla mexicana, el faltante vale 1 mil 870 millones de dólares.
Ambos hallazgos apuntan al mismo punto ciego. Uno se refiere a barriles que no aparecen; el otro, a barriles que sí aparecen pero valuados por debajo de lo que valen. En los dos casos el registro contable de Pemex deja de reflejar la operación física.
El costo lo absorbe el presupuesto público. Pemex arrastra una deuda financiera cercana a 100 mil millones de dólares y más de 20 mil millones adicionales con proveedores, y ha recibido apoyos del Gobierno federal bajo el compromiso de sostenerse sola a partir de 2027. Esa meta se evalúa con los mismos estados financieros donde se registra el crudo barato.
La empresa no ha respondido al análisis del segundo trimestre. En junio, mediante el Comunicado Nacional 59, rechazó los cálculos previos del mismo especialista sobre el faltante de crudo y ofreció como réplica la baja de 30.3 por ciento en pérdidas por sustracción ilegal de combustibles. Sobre el precio de transferencia interno no ha emitido posición.



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