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Monreal busca amarrar una Ley de Aguas sin dudas y sin privilegios

Por Bruno Cortés

 

En medio de la presión del campo y del debate legislativo que avanza contrarreloj, Ricardo Monreal salió a poner orden en el panorama político: la nueva Ley de Aguas debe quedar clara, sin trampas, sin acaparadores y sin usos indebidos. Lo dijo sin rodeos: coincide totalmente con la presidenta Claudia Sheinbaum en que esta ley tiene que blindar el agua para la gente, no para quienes la ven como negocio. En sus palabras, el objetivo es asegurar que no haya venta ilegal, ni concesiones mal usadas, ni impunidad. En pocas palabras: que el agua sirva para vivir, no para lucrar.

Monreal también reconoció la actitud abierta y flexible de Efraín Morales, director de Conagua, con quien —según él— ha hablado seis días seguidos para destrabar puntos que los campesinos consideran esenciales. Admitió que varias de las presiones del campo son legítimas y que se están ajustando detalles para evitar que la ley salga incompleta. Claro, también dejó claro que no todo se podrá cumplir, pero sí los temas que considera fundamentales. Y lanzó un mensaje que sabe que tranquiliza al sector rural: “me pongo del lado de los productores”.

El proceso legislativo avanza rápido: Monreal quiere el dictamen esta misma semana, revisarlo en cinco días y que las comisiones se reúnan el próximo miércoles. Si todo se acomoda, el tema podría llegar al Pleno el mismo día o el jueves. Y como la próxima semana habrá tres sesiones presenciales, el reloj corre y el Congreso está obligado a dejar todo afinado.

En paralelo, Monreal entró a otro tema delicado: la renuncia del fiscal Alejandro Gertz Manero. Sin dramatismos ni especulaciones —como él mismo pidió— señaló que su actitud siempre le pareció positiva y que su salida es una decisión personal que debe respetarse. Aseguró que el Ministerio Público no se detiene porque ya hay encargada de despacho: Ernestina Godoy, exconsejera Jurídica del Gobierno federal. Para Monreal, el relevo será un respiro institucional y una oportunidad para reforzar la lucha contra la impunidad.

Y sobre la futura o el futuro fiscal, el coordinador evitó adelantarse, pero afirmó que el Senado actuará con responsabilidad para elegir a alguien con capacidad, experiencia y, sobre todo, integridad. De Godoy habló con especial énfasis: la describió como una mujer honesta, autónoma, técnica, preparada y sin vínculos con intereses criminales. Dijo conocerla bien por las reuniones que han tenido con la presidenta en la revisión de agenda legislativa y aseguró que es una servidora pública incapaz de doblegarse por presiones o sobornos.

Al final, Monreal intenta mandar un mensaje doble: que el Congreso está haciendo su trabajo con seriedad en la Ley de Aguas y que la transición en la Fiscalía no representa un riesgo institucional. Para un país acostumbrado a desconfiar, su narrativa busca algo raro en la política mexicana: calma, claridad y un poco de certidumbre.

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