Por Juan Pablo Ojeda
La llegada de Ernestina Godoy como jefa de despacho de la Fiscalía General de la República no solo marcó el relevo institucional tras la renuncia de Alejandro Gertz Manero; también abrió una etapa de reajustes internos que ya alcanzó a tres áreas estratégicas de la dependencia. Los movimientos buscan acomodar el equipo que acompañará a Godoy en esta transición, en un momento en el que la Fiscalía necesita estabilidad, eficiencia y claridad operativa.
Uno de los cambios más relevantes es la llegada de Héctor Elizalde Mora a la Agencia de Investigación Criminal. Es un nombre conocido en el mundo de la seguridad: venía de la Subsecretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, bajo el mando de Omar García Harfuch, y antes de eso lo respaldaba su experiencia en inteligencia policial. De hecho, cuando Harfuch sufrió el atentado en 2020, él quedó como encargado de despacho de la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina, un gesto claro de confianza en su capacidad para operar en momentos críticos.
Elizalde sustituirá a Felipe de Jesús Gallo, y será responsable de la estructura que articula el funcionamiento operativo de la Fiscalía, justo en un momento donde la coordinación entre áreas es clave para enfrentar delitos de alto impacto sin dispersión de esfuerzos.
El reacomodo también alcanzó a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada, donde César Oliveros Aparicio tomará el mando. Él proviene de áreas de análisis estratégico dentro de la Secretaría de Seguridad federal y ya había trabajado en la Fiscalía capitalina en delitos de alto impacto. Su llegada indica que Godoy apuesta por perfiles con experiencia técnica, análisis profundo y conocimiento operativo del crimen organizado, un ámbito que exige precisión quirúrgica y cero improvisación.
La tercera pieza movida fue la Oficialía Mayor, ahora a cargo de Laura Ángeles Gómez. Aunque este puesto suele ser menos mediático, es vital: administra recursos, controla procesos y sostiene el funcionamiento logístico de toda la institución. Ángeles Gómez viene de la Fiscalía capitalina, donde llevaba las riendas administrativas desde 2020, así que aterriza con experiencia probada en estructuras complejas.
Todos estos cargos aún aparecen como “pendientes” en los registros oficiales, pero se espera que en las próximas horas la Fiscalía formalice los nombramientos. En política y en procuración de justicia, nada camina sin sellos, firmas y procedimientos, y esta transición no será la excepción.
En paralelo, la renuncia de Alejandro Gertz cerró un ciclo y abrió otro. No se va a casa: la presidenta Claudia Sheinbaum lo invitó a incorporarse como embajador de México en un país vecino —sin precisar cuál—, lo que sugiere una salida tersa y negociada. Su carta al Senado confirma que quiere continuar en el servicio público, ahora desde el ámbito diplomático, y pide que la Cámara alta inicie el proceso de ratificación correspondiente.
Con una trayectoria que ha pasado por seguridad pública, academia, investigación y procuración de justicia, Gertz deja una Fiscalía marcada por decisiones polémicas, casos de alto perfil y debates sobre autonomía institucional. Ahora, con Godoy al frente y tres nombramientos estratégicos en movimiento, la FGR entra en un periodo donde la incertidumbre se mezcla con la expectativa de una nueva etapa de orden interno.

































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