Por Bruno Cortés
En San Lázaro a veces hay pleitos que, con el paso del tiempo, terminan pareciendo ecos de otra época. Eso pasó con la vieja queja que la Cámara de Diputados había presentado en 2022 contra tres consejeros del INE por la discusión sobre la revocación de mandato. Como el tema nunca derivó en una afectación electoral real, quedó prácticamente como un trámite empolvado… hasta hoy, que la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, anunció que buscarán frenarlo formalmente para darlo por cerrado.
La diputada contó que notificará a la presidenta del INE, Guadalupe Taddei, así como a los consejeros Claudia Zavala, Dania Ravel y Jaime Rivera, que la Cámara enviará comunicaciones tanto al propio instituto como al Tribunal Federal de Justicia Administrativa para solicitar detener el procedimiento. La razón es simple: ya no tiene sentido mantener viva una queja que perdió materia y que solo consume tiempo y energía institucional.
Incluso dijo que ya habló con Sergio Gutiérrez Luna, expresidente de la Cámara y quien presentó la queja originalmente. Aunque él ya se desistió hace semanas, el expediente seguía su curso por inercia administrativa, como suele pasar cuando los procesos se empantanan. Para López Rabadán, cerrarlo es mandar un mensaje político claro: dejar atrás conflictos viejos y permitir que las consejeras y el consejero sigan su trabajo sin presiones ni pendientes heredados.
En términos de política pública, esto también habla de algo más profundo: cuando las instituciones se enredan en litigios innecesarios, el desgaste no solo es jurídico, también es operativo. Hoy la Cámara intenta romper ese ciclo y mostrar disposición para concentrarse en los temas de fondo que sí requieren atención legislativa.
A propósito de avanzar, López Rabadán adelantó que este miércoles la Cámara de Diputados buscará aprobar por unanimidad ocho dictámenes de temas variados. Aunque no dio detalles de cada uno, subrayó que el de regulación de cigarrillos electrónicos todavía no llega a la Mesa Directiva, un recordatorio de que no todo avanza al ritmo que se quisiera y que algunas discusiones técnicas siguen atoradas en comisiones.
Así, mientras se intenta cerrar un expediente que ya no aporta nada, la Cámara busca en paralelo empujar trabajos legislativos que sí tienen impacto en la vida diaria de la gente. Un equilibrio entre quitarse piedras del camino y seguir construyendo acuerdos, justo lo que se espera de un Congreso que quiere funcionar sin tanto ruido político.

































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