Geles Cabrera, pionera de la escultura contemporánea en México

México 01 de agosto 2020.- La artista Geles Cabrera, pionera del movimiento de escultura contemporánea en nuestro país, fue -con tan solo 22 años- la primera mujer en exponer su obra fuera de México, además de una de las primeras alumnas de escultura en la Academia de San Carlos.

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Salón de la Plástica Mexicana (SPM), felicitan este 2 de agosto a la artista por su onomástico, además de rememorar su participación en la fundación del SPM, referente internacional del arte contemporáneo, así como su colaboración en la Asociación de Artistas Plásticos de México, AC (ARTAC).

El artista conceptual Pedro Reyes, quien sostuvo una entrevista con la escultora, recordó que la exposición Geles Cabrera. Primera escultora de México (que se presentó en 2018, en el Museo Experimental El Eco) tenía como objetivo despertar interés entre coleccionistas, responsables de museos y galerías, para que el legado de Geles se conserve, además de promoverlo entre público de nuevas generaciones.

Y es que Ángeles María Cabrera Alvarado, conocida como Geles Cabrera, originaria de la Ciudad de México (1926), se abrió paso en una generación en la que las mujeres aún no tenían presencia en la academia, sin embargo, su esfuerzo y talento la llevaron a formar parte de la generación conocida como La Ruptura, y a exponer su obra dentro y fuera del país.

 

Vocación por el arte

En su familia se respiraba arte. Su padre, ingeniero civil, dueño de una fábrica de papel maché, elaboraba decorados art nouveau para casas residenciales, el mismo papel con el que Geles comenzó a crear esculturas. Su tía, Rosario Cabrera -también artista- fue responsable de las Escuelas de Pintura al Aire Libre promovidas por José Vasconcelos. Con estos guías, la pequeña Geles aprendió a manejar la luz, la sombra, el espacio y el volumen.

Sin embargo, las artes plásticas no fue lo único que la escultora estudió. Por la mañana asistía a la Academia de San Carlos (1943 a 1947) y por la tarde acudía a la Escuela de Danza. Al cerrar la fábrica de su padre, en 1947, la familia se mudó a Cuba; sin embargo, ella se dedicó al arte y se inscribió en la Academia de San Alejandro.

Entre 1948 y 1949, recibió el segundo y primer premio –respectivamente- en el XXXI Salón de Bellas Artes de La Habana, Cuba. Al regresar a México, en 1949, continuó sus estudios en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del INBAL.

En ese tiempo su trabajo se distanció del realismo y empezó a experimentar nuevas formas de escultura que no encajaban con el criterio de la institución en la que estudiaba, por lo que siguió explorando diversas formas de representación del cuerpo humano en las cuales la piedra dejaba de ser únicamente un material para convertirse en un motivo.

 

Exposición primigenia

En 1949 fue invitada a formar parte en la fundación del Salón de la Plástica Mexicana, el cual estableció su primera sede en la Galería Mont-Orendáin, donde Geles realizó su exposición inicial, convirtiéndose en la primera escultora mexicana en exhibir su obra de forma individual.

Desde entonces, ha participado en aproximadamente 22 exposiciones individuales y en más de medio centenar de muestras colectivas, por lo que ha recibido numerosos premios, como el de Escultura en Gabrovo, Bulgaria (1985), así como una Mención Honorífica en la III Bienal Nacional de Escultura INBAL, México (1967), entre otros reconocimientos nacionales. Críticos de arte, periodistas y escritores, como Paul Westheim, Margarita Nelken, Raquel Tibol y Macario Matus, por mencionar algunos, han realizado diversas publicaciones sobre su obra.

En 1966, la escultora inició la fundación de su Museo Escultórico en Coyoacán, el cual mantuvo activo durante cuatro décadas y con entrada gratuita, sosteniéndolo con su sueldo como maestra de actividades estéticas en la UNAM.

Al conocer la obra de la artista mexicana, el historiador de arte, Paul Westheim sostenía que Geles Cabrera se había colocado en la fila de los célebres escultores Wilhelm Lehmbruck, Constantin Brâncuși, Jacques Lipchitz y Henry Moore.

 

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