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23 Febrero, 2018

Faltan cinco días para que termine la exposición Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte


CDMX a 31 de Enero de 2018.- Desde su inauguración el pasado 10 de noviembre, 185 mil personas han visitado la muestra Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte, que concluirá su periodo de exhibición en el Museo del Palacio de Bellas Artes este domingo 4 de febrero.

Se trata de una exposición que cuenta con 49 piezas procedentes de 16 colecciones nacionales y 21 obras de 11 acervos internacionales, que dan cuenta del uso de dicho pigmento de origen mexicano en el arte mundial.

Esta muestra es una oportunidad para que el público conozca importantes obras como La recámara de Van Gogh en Arlés de Vincent van Gogh, La deposición de Cristo de Tintoretto, La visita a la tumba de William Turner, Madame Léon Clapisson de Pierre-Auguste Renoir, Retrato del Arzobispo Fernando de Valdés de Diego Velázquez y Buenos días señor Gauguin de Paul Gauguin.

La grana cochinilla es un insecto parásito del nopal que fue utilizado por nuestros antepasados para pintar murales, códices, telas y cerámica. Un dato curioso es que solo la hembra de ese insecto es la que se seca y tritura para extraerle el ácido carmínico. Junto a otro tipo de sustancias ácidas, se crearon distintas tonalidades que van del rosa tenue hasta el púrpura intenso.

Al entrar a la exposición Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte, los visitantes pueden observar una pieza de tela que, de acuerdo con los especialistas, fue realizada 300 años antes del nacimiento de Cristo, cuyo tono rojizo sigue siendo perceptible.

Según los cronistas españoles, el color causó tanto revuelo que pronto se comercializó a tal grado que, escribió el curador de la muestra Georges Roque, la grana cochinilla se transportaba a granel hasta Sevilla, España, debido a que creaba un color rojo más intenso y duradero que cualquier otro disponible en aquel entonces. Se utilizó como colorante para suntuosas sedas, terciopelos y tapicería europea.

La exhibición, además, presenta al público las facetas del cultivo de la cochinilla mexicana y sus características genéticas, las cuales le permitieron destacarse de otros pigmentos y posicionarse como uno de los predilectos de varios artistas universales.

Roque apunta que la naturaleza de la grana cochinilla fue una incógnita durante mucho tiempo, ya que los españoles querían ocultarla con el fin de preservar su monopolio sobre el pigmento que se producía.

Ahora, el Instituto Nacional de Bellas Artes abre las puertas del Museo del palacio de mármol, hasta el 4 de febrero, para que la gente conozca los misterios del insecto que pintó a Europa y varias partes del mundo.

 

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