Evocan a “Micrós” a 150 años de su nacimiento

Evocan a “Micrós” a 150 años de su nacimiento

CDMX a 11 de Julio de 2018.- “El arte es una arma efectiva para cambiar la realidad”: Ángel de Campo (1868-1908).

Escritores y especialistas analizaron la obra del narrador y cronista mexicano Ángel de Campo quien a través del realismo y la melancolía, y con la Ciudad de México como principal escenario, recorre los bajos fondos de sórdidos aspectos junto a las clases menos privilegiadas, lo que constituye un gran valor testimonial en un legado que se vuelve muy actual.

En la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la noche de este martes se celebró su obra, por medio de una charla organizada por la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, en la que participaron Dulce María Adame González, Rafael Olea Franco y Blanca Estela Treviño García, todos estudiosos de las letras inteligentes y críticas, del autor que asimila lo mejor de la tradición literaria mexicana.

A 150 años del natalicio de quien fuera definido por José Emilio Pacheco como un escritor fácil de olvidar pero delicioso de recordar, los especialistas compartieron con el público asistente particularidades de su obra, reflejo de un país que, a finales del siglo XIX, se encontraba en un proceso de modernización, pero en un contexto de grandes contrastes, en un estira y afloja entre modernidad y tradición, entre vicios y virtudes, anhelando una madurez económica, social y cultural.

Rafael Olea Franco, destacó la maestría con la que “Micrós” traza el ambiente y los personajes, a través de textos descifrables y transparentes, en el México pre revolucionario, donde sólo el 10 por ciento de la población sabía leer. “Escribe sus relatos con la convicción ética y estética de que para construir una literatura buena no son necesarios demasiados y complejos artificios literarios”, aseguró el Investigador y Profesor de tiempo completo en el Centro de Estudios Lingüísticos y Literarios de El Colegio de México.

Uno de los grandes legados del escritor, es su novela La rumba, que según explicó la Maestra en Letras y Doctora en Literatura Mexicana por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Blanca Estela Treviño, fue rescatada por una investigadora norteamericana y luego editada por María del Carmen Millán. Se trata de una obra muy novedosa tomando en cuenta el devenir de la narrativa mexicana el siglo XIX, ya que combina una serie de estrategias narrativas que  aportan nuevos recursos, como el manejo del tiempo y el espacio, y la inclusión del reportero dentro del relato.

Con la Ciudad de México como preocupación fundamental, Ángel de Campo, es uno de los grandes cronistas del siglo XIX y un literato compasivo y sumamente crítico, “además de ser un escritor piadoso, es un escritor al que le duele el atraso de la sociedad finisecular, de alguna manera critica la desigualdad en el porfiriato”, explicó la Maestra en Letras y Doctora en Literatura Mexicana por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Blanca Estela Treviño, quien ha trabajado también en el rescate de la obra del cronista, paso fundamental para restituir el trabajo de los escritores del siglo XIX mexicano.

Los tres ponentes coincidieron en que resulta fundamental el rescate de la obra de “Micrós”, lo que representa un arduo trabajo, ya que casi todo su legado se encuentra en hemerotecas, pues se desempeñó como periodista, colaborando en publicaciones como  El Liceo MexicanoEl Partido Liberal, Revista de México, Revista de la Sociedad de Artes y Letras, El Nacional, El Mundo Ilustrado El Imparcial, entre otras.

A este respecto, la escritora Dulce María Adame, destacó el trabajo de Miguel Ángel Castro, uno de los principales estudiosos de la obra del mexicano, quien tiene a su cargo un proyecto editorial que contempla el ya publicado volumen de sus crónicas en la Revista Azul, fundada por Gutiérrez Nájera y las crónicas de “Kinetoscopio”, contenidas en El Universal.

La Maestra en Letras Mexicanas adelantó que están por venir otros volúmenes, editados por el Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la UNAM, que compilarán la obra Ángel de Campo en distintos periódicos como El Nacional y El Imparcial. “El rescate de Miguel Ángel Castro permite revaloraciones de la obra de Ángel de Campo en todas sus aristas”, finalizó la joven, quien considera que la obra del autor ofrece una visión crítica de la sociedad en la que todavía se escuchan ecos de lo que fuimos y de lo que aún hace falta mejorar.

Ángel Efrén de Campo y Valle, quien utilizó el pseudónimo de “Micrós” en muchos de sus escritos narrativos, especialmente sus célebres cuentos, y el de “Tick-Tack”, en su faceta como cronista, estuvo influido por la estética literaria nacionalista difundida por Ignacio Manuel Altamirano y Guillermo Prieto, y por los ambientes y personajes urbanos, que detalló en sus crónicas y relatos.

Entre las características de sus textos se encuentran la utilización de recursos lingüísticos de gran riqueza en todas sus variantes coloquiales, siempre adecuados al tema tratado y a los personajes descritos, además de un mesurado tono reivindicativo en el que exigía una mejora en las condiciones sociales de las clases bajas con una ironía atenuada y pesimismo lúcido, mostrando siempre compasión y empatía hacia el ser humano.

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